Busca el cielo

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Mañana (Que para vos ya es hoy)
a un árbol le crecen hojas,
busca el cielo,
se hace remolino de futuro.
Y para aquel que ya no mira,
y para el otro que ya no confunde,
es suficiente la certeza de la vida.

Papel principal

Edvard-Munch-1
“Las argucias de tus actos no hacen mas que confirmar al inefable destino” le dijo mientras sorbía un trago largo de whisky berreta. Ella lo miró sonriendo, y las lenguas invisibles del viento sobre su fino cabello no hacían mas que acentuar su belleza. Aunque cada palabra iba a caer en el lugar exacto, ella no las iba a pensar un instante. Su espíritu joven era espontáneo y aterciopelado, tal como debía serlo.
– Pero no olvides jamás que la noche siempre se deja vencer por el inefable óxido del amanecer. -Dijo ella a la par que de su boca soltaban huracanes de humo- ¿Y sabés por qué lo hace? Porque sabe que su destino es renacer una y mil veces. Nos equivocamos al querer quebrantar la fatalidad, al intentar llenar el vacío con vanos retazos de incompletitud. Porque en nuestra danza nos alejamos solo para mirarnos los pasos, para saber como nuestros pies seguirán el compás cuando nuevamente tu mano caiga en mi cintura y mi aliento se deshoje en tu pecho. Elegí el credo o no credo que quieras, pero la vida exige la valentía de derribar todas tus arquitecturas filosóficas al momento del último suspiro. Nadie está exento de ello y la vida pasa mientras discutimos que carajo hay después de la vida. Hay que animarse a vivir, a mirar el monstruo de frente y decirle “Tengo miedo, pero voy a tratar de domarte aunque sea un intento infructuoso. Quiero caerme mirándote fijo a la boca y que veas en mis ojos el ocaso.” Nadie puede asegurarte que el solo acto de montar sobre el lomo de esa furibunda bestia, lo transmute en unicornio. O tal vez de un solo mordisco te despedace ¡Qué se yo! Pero si estoy segura que sería un error morir con esa duda.

En la aduana de nuevas almas

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Cuando ingresaba al mundo, un instante antes de nacer, en la aduana de nuevas almas declaré:

Una hoja en blanco que se escribe con otoños;
la sutileza qué se desliza desde la nimiedad;
el banco donde entre distancias eternas esperaré;
la nieve llena de versos;
el viento golpeando las mañanas de matear en soledad;
los bosques perfectos;
las palabras imposibles;
un acorde imposible;
el verso que nunca llegó.
y dentro de mi desdentada boca la pregunta:
¿Cuál es la costa qué separa
a un soñador de un necio?

Y así,

solo con eso,

salí a vivir.

 

Aunque

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“Nunca rompas el silencio si no es para mejorarlo.”
Ludwig van Beethoven

Esta noche de oscuros gorriones
el viento vibra en los pasos vencidos de cualquier camino.
Ya no ser y ser nuevamente,
la contradicción de cualquier transformación.
Ser ceniza y llama,
muerte y resurrección.

Esta noche debo cincelar estrellas en el vientre del cosmos,
dibujar el universo,
pintar mi presente con trazos de existencia.
¡Cómo si fuera tan fácil!
Podría dejarme escurrir lentamente sin inmutar el bosque
pero uno nunca sabe cuando se le escapa el arroyo indomable
cuando el hielo de la ansiedad cruje para fundirse en mi torrente veraniego.

Hoy la tierra humea recuerdos,
los albatros tiñen de naranjas los cielos,
y en el poniente Orión retoza esforzado.
Bebo sorbos del melancólico brebaje del pasado,
me condeno a repetir una mil veces lo que no fue.

Sonrío al verme sonreír,
no sé a ciencia cierta si el silencio fue mejorado,
(¿Cuánto silencio hay qué pagar para tener algo qué decir?)
nunca sabré si estas palabras se adaptarán a ti,
a tus trémulos pasos de luciérnaga cansada,
de viento que pérfido se cuela por las grietas de mi ciudad abandonada
y hacen temblar sus cimientos.

Aunque te esconda entre versos,
aunque cargue de ambigüedades cada palabra,
aunque hoy te escriba,
Aunque hoy me escriba,
aunque todo aunque,
Aunque…

La tierra giró para acercarnos -Eugenio Montejo-

La tierra giró para acercarnos,
giró sobre sí misma y en nosotros,
hasta juntarnos por fin en este sueño,
como fue escrito en el Simposio.
Pasaron noches, nieves y solsticios;
pasó el tiempo en minutos y milenios.
Una carreta que iba para Nínive
llegó a Nebraska.
Un gallo cantó lejos del mundo,
en la previda a menos mil de nuestros padres.
La tierra giró musicalmente
llevándonos a bordo;
no cesó de girar un solo instante,
como si tanto amor, tanto milagro
sólo fuera un adagio hace mucho ya escrito
entre las partituras del Simposio.