Fiebre Marina (John Masefield)

leghii

Debo volver al mar, al solitario mar y al cielo.
Y sólo pido un velero y una estrella para timonear hacia ella,
y el tirón de la rueda y el canto del viento y de las blancas velas al gualdrapear,
y en el rostro del mar una gris neblina, y el alba cerrada que empieza a clarear.

Debo volver al mar, pues el llamado de la mar al pasar,
es un llamado salvaje y claro, un reclamo que no se puede negar.
Y todo lo que pido es el viento soplando, en un día de blancas nubes,
salpicaduras de espuma que vuela y las gaviotas gritando.

Debo volver al mar, a la vida de gitano errante,
al camino de la gaviota y la ballena,dónde el viento es un cuchillo cortante.
Y sólo pido una alegre anécdota, que me cuente un sonriente camarada
y un buen dormir, y un dulce sueño al terminar la jornada

John Masefield

Amarras

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Las amarras no son mas que una ilusión
el mar bravío que golpea impotente,
la justificación para la quietud del alma,
la seguridad del puerto que nos cuida.

Vivir exige
la cara salada,
el riesgo ineludible,
la valentía de renunciar a todo,
excepto a uno mismo.

Sin explicaciones

floramarilla
Me encanta buscarle explicaciones a todas las cosas. Pero debo reconocer que hay situaciones que me gusta dejar ahí, sin explicación, picando en el borde de la magia.
Tiro un ejemplo: La lluvia, el café, Buenos Aires y el subterráneo que te comía como un atajo al futuro, que nos distanciaba inexorablemente.
Al otro día el camino de regreso me traía de vuelta a mi frío, pero con el calor de tu abrazo en puntillas de pie.
Bastó que me devolvieras la satisfacción de olvidar las explicaciones, de dejar de tamizar todo por mi cabeza. Y quizás muy en el fondo de eso se trate el amor.