Dejemos la hipocresía para otro día

Vamos de a poco: las cárceles deberían ser lugares donde las personas que se la mandaron puedan reinsertarse socialmente ¿Cuántos conocen una cárcel más allá de policías en acción? Nunca estuve por alguna cagada mía, pero les aseguro que de ahí no salís para reinsertarte en la sociedad. Salís más quemado, con más odio, con más ganas de reventar a alguien o reventarte, ya poco importa.
Segundo y no menos importante: pensar en bajar la edad de imputabilidad sin pensar que hicimos (o no hicimos, seamos críticos con nosotros mismos) para que ese pibe esté en la calle fumando pasta y encañonando gente es como limpiar la casa y esconder la basura bajo la alfombra. En algún momento colapsa y nuestra falsa limpieza se nos viene en la jeta.
Todavía me acuerdo el día en que, en Mendoza, le estaba enseñando a volar un barrilete a mi sobrino. Se acercó un nene de 10 años jalando ran y me pidió(como pudo) que le enseñara a volar el barrilete. Mientras voló el barrilete no jaló, y mientras no jaló esa mierda, fue simplemente un niño.
No todos tuvieron las oportunidades que tuvimos nosotros: a algunos desde nenes los cagaron a palos, los abusaron, y los cagaron de hambre. No elegimos donde nacer, pero ellos saben que viven poco, hasta los 45 con toda la furia…
Yo peleo humildemente porque todos los pibes tengan las mismas oportunidades que tuve yo. No pido mucho mas.
PD: ¡Ahhhh y obviamente estoy en contra de la baja en la edad de imputabilidad!

Palabras para Julia (Liliana Herrero)

La letra de esta canción es parte del poema que escribió el poeta español José Agustín Goytisolo para su hija Julia. Es poesía pura, melancólica y dolorosa como me gusta. Nada de melosidad, nada de palabritas azucaradas, solo una daga que se te clava en el corazón. Cualquiera que haya vivido despedidas sabrá de lo que hablo. Y quien no las vivió o las menospreció que se curta y que después venga con el caballo cansado a escuchar como Liliana Herrero deja el corazón en esta interpretación.

¡Salud! Sigue leyendo

Consumismo, pero bien diluido

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Leyendo y leyendo diversos contenidos que tienden a potenciar el encuentro con uno mismo, o diversos inventos y “teorías” que violan sistemáticamente leyes físicas y por consiguiente el método científico, no puedo dejar de sorprenderme por la masividad que logran. La física y las teorías actuales sobre el origen del Universo son asombrosas por si mismas, pero la gente prefiere máquinas de movimiento perpetuo, ángeles y viajes astrales. Siempre en ese hueco de lo inexplicable se meten los chantas a vender libros y cursos carísimos en los que hablan con total caradurez de física cuántica y purificación. Un cambalache en el que la ciencia es mal vista simplemente por exigir que el proceso por el cual logran sus milagros se replique en condiciones controladas… ¡Pero qué es usada para justificarse! Sigue leyendo

Casualidad y destino

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“No hay casualidades sino destinos. No se encuentra sino lo que se busca, y se busca lo que en cierto modo está escondido en lo más profundo y oscuro de nuestro corazón. Porque si no ¿cómo el encuentro con una misma persona no produce en dos seres los mismos resultados?”
Ernesto Sabato, Sobre héroes y tumbas