Juan ¿Trajiste la armónica?


photo1407796246587470“A Mendoza enamorada, mi canto regresará”

Armando Tejada Gómez

A mi tío lo conozco desde que tengo memoria. Realmente no recuerdo su ausencia. Mis primeros recuerdos son algunas vagas imágenes de él en su casa del barrio Bellavista. No voy a mentir, no fue como un padre para mi, Juan fue algo muy distinto a un padre. Una de las cosas lindas que hicieron mis viejos, fue no bautizarme y darme la posibilidad de elegir en que creer (o no). Cuando creía en dios y pensé en bautizarme, no lo dudé: La definición mas cerca de padrino era la que representaba mi tío Juan. Después renegué de dios, me hice ateo y lógicamente no me bauticé.

Pensando en voz alta creo que vi en él al artista que hubiese querido ser. Un tipo con un talento innato para la música, que le gustaba cantar mientras hubieran vinos y gente alegre. A pesar de tener una gran voz y un oído envidiable para tocar la armónica, el piano y casi cualquier instrumento que le prestaran, él jamás se perdió entre las luces de los escenarios y no se dejó encandilar por promesas de fama. Cuando mostraba su música era porque lo sentía y punto, no existía otro fin mas que la alegría y el arte.

Saltando un poco de la música, recuerdo una vez que fuimos a pescar al Río Claro. Un amigo le había prestado una mochila de mochilero de esas viejas, con unos fierros gigantes que sobresalían por la parte inferior. No hacía falta ser un tipo entendido en mochilas para darse cuenta que ese artilugio era francamente ridículo e incómodo. La cosa es que yo estaba muy concentrado pescando en un posón hermoso, y a mis espaldas tenía un gran barranco de unos 3 metros o algo así. De repente siento ruidos de ramas y lo veo con las patas colgando en el vacío, los fierros clavados en el borde del precipicio y cagándose de risa diciendo «Ayudame que no puedo solo». Esa misma actitud la mantuvo durante toda su vida: Su vida dependía de un par de hierros que daban directo a un posón, pero no perdía la sonrisa.

Soy consciente que las juntadas familiares ya no serán las mismas, pero me atrevo respetuosamente a arrogarme su representación y decir lo que me hubiera dicho: «¿Trajiste la guitarra?» Y si Juan, acá está la guitarra con el transporte que me regalaste y además de yapa tengo para vos algunas tonadas de Tito Francia y Tejada Gómez ¿Vos trajiste la armónica?

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s