Punteos pa’ dentro


<Parentesis>Hace unos días publiqué una pequeña cita de Jauretche en la cual se hacía la diferencia entre un político practicón, uno idealista y uno realista, y creo que parados en esa clasificación es que cada uno debe asumir una posición para el cambio posible. No debemos descartar nada, ni segregarnos en grupos elitistas de intelectuales, como tampoco en meros “grupos de pico y pala”. Ser un practicón y creerse idealista es tan malo y poco útil como ser idealista y creerse practicón. Compañeros, “cada ternero en su teta, que es la forma de mamar”. </Parentesis>

Necesitamos rever la discusión y la práctica de las estructuras de poder, ya que ahí se encuentra el mayor meollo de la cuestión. Por algunas experiencias que tengo, creo que a los prácticos en este tipo de situaciones les falta abrir un poco el círculo elitista en el que están metidos. Es contradictorio con la cultura libre, cuya comunidad en mi opinión es la que posee la mayor cantidad de herramientas para comunicar y estructurar nuestro conocimiento, que se dependa de un par de personas para lograr algo. Necesitamos democratizar y populizar nuestras discusiones técnicas, con porotos y palitos, con militancia en los barrios y organizaciones barriales. Somos compas, sabemos bajar estas cosas. No vayamos de entrada a hablarle al vecino de IPv6 porque, aunque tengamos las mejores intenciones, vamos a seguir alimentado la élite. Ahí se ve una diferencia entre practicón e idealista y una solución realista. El compañero realista va a convencerlo de que lo mejor que le puede pasar para dejar de depender un poco de los monopolios de las comunicaciones, es plantar una antena en su casa ¿Cómo? Si al compa le interesa, eso lo vamos mechando con los prácticos. Si le gusta leer a John William va a ser mejor recomendarle a David de Ugarte en vez de la “Introducción a Python”.
Hemos ganado muchas batallas, pero todavía no ganamos la guerra, por lo que necesitamos reagruparnos y tratar de pensarnos mejor en cuanto a las estrategias. Y seamos conscientes, si siempre estamos esperando realistas como Perón o Kirchner, estamos totalmente en pelotas sobre la importancia de las bases y el liderazgo. Somos nosotros el combustible y engranajes para cambiar la realidad. Los títulos y cargos son pasajeros, no tenemos que apunarnos de alfombras, debemos girar la cabeza y ver con quienes chocamos los hombros.  El problema aparece cuando el chancho se cree humano solo por caminar parado y ponerse traje (¡Gracias Orwell!). No compañeros, yo también quiero el poder, no me chupo el dedo… Muchos podemos ser base y otros pueden decir con orgullo que resistieron los 90 en comedores y orgas que no se vendieron, pero no por ello tenemos que ser inocentes ¡Es necesario luchar para arrebatarle el poder a los cipayos que aún tenemos en cargos importantes! Aunque se disfracen y marchen con nuestros estandartes siguen oliendo a mierda y afrecho. Aunque se los haya criado como reyes, terminan siendo carneados pa’ chorizo.

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