Larga vida a la democracia: Viento patagónico en la Rosada


Kirchner Bush

La democracia, ese bien poco apreciado por las oligarquias y el capitalismo apátrida, hoy cumple 30 años de continua presencia en nuestras vidas. Joven, resagante, y cargada de luchas, creció desde el mismo seno de las Madres y compañeros que dejaron sus vidas en pos de una Argentina distinta, más igualitaria y libre. Debemos tomar consciencia que estos 30 años son el tirón histórico democrático mas largo de nuestra historia Argentina, donde si bien existieron intentos de frenar dicho proceso, la misma se levantó intacta para devolvernos su cara mas gloriosa.
Alejándose un poco y observando desde arriba, el Pueblo Argentino eligió para que se llevaran a la práctica diversos y antagónicos métodos y paradigmas. Desde Alfonsín en los 80, pasando por el neoliberalismo menemista de los 90, De La Rua, la crisis del 2001… Néstor y Cristina. Diría el poeta popular Carlos Solari, que siempre hay que saber y ser conscientes “de que lado de la mecha te encontrás” y creo que esto resulta fundamental y básico para un Peronista. Me siento orgulloso y no me esforzaré en ocultar la poca objetividad de este texto, ya que está intimimanete teñido de sentimiento peronista. A cada uno de estos procesos la “Liberación o Dependencia” fue transversal y puso a unos y otros de distintos “lados de la mecha”. Mientras algunos festejaban la depredación capitalista de los 90, muchos otros estuvieron militando, peleando y siendo críticos de este proceso en Organizaciones de Base y Gremios.

Se iniciaba la última década del Siglo XX, y con ella el segundo proceso eleccionario desde que la dictadura fue depuesta. El pueblo nuevamente confió en el peronismo y el Dr. Carlos Ménem resultó electo Presidente. Esa figura de caudillo federal que había sembrado en campaña desapareció instantáneamente en el momento que tomó juramento como Presidente. Fuimos pioneros en experimentar las recetas económicas neoliberales del FMI. Se borraron las barreras impositivas y se estableció una mentirosa paridad “uno a uno”, que a la vez que barría con las reservas nacionales diezmó la Industria Nacional. Las Escuelas Técnicas/de oficios cayeron en desgracia y fue el boom del “todo por dos pesos”. La pequeña y mediana empresa no podía competir con productos importados de otros paises con menores costos de producción por lo que abruptamente cerraron las persianas, dejando en la calle a miles de familias (A modo de elipsis, Tierra del Fuego no fue en absoluto ajena a esto y tenemos el triste saldo del primer muerto en democracia: Cro. Victor Choque) El dueño de la empresa, en el mejor de los casos, se ponía un maxiquiosco con lo poco que pudo rescatar del desastre. A su vez, en este círculo virtuoso, la plata no circulaba internamente sino que se fugaba aprovechando las condiciones impositivas. Ya no bastaba con una silla nacional rota, ahora había que hacer una fogata con su madera. Mal que nos duela reconocerlo, se necesitaba un movimiento capaz de mantener equilibrados los resortes populares básicos mientras la continuidad económica e ideológica de la última dictadura, terminaba de entregarnos de atados de pies y manos a los poderes económicos. Por ello es que, traicionando el ideal peronista, se utilizó nuestro Movimiento para tan lamentable saqueo.
Hacia finales del siglo XX, el desclasamiento en los sectores medios y el aumento exponencial de villas miserias, fueron el caldo de cultivo para la ebullición social del 2001.

No obstante, y luego de un periodo de inestabilidad política, el neoliberalismo volvió a tener sus candidatos “presidenciables”. Después de lo vivido, se debía confiar en la madurez y fuerza de un pueblo, que como demostró en aquel lejano 17 de Octubre, no podía dejar de “vender cara la derrota”. Luego de una jugada de mala fe y poca confianza en nuevos liderazgos (La bajada de la segunda vuelta por parte de Carlos Ménem) y por sobre todas las cosas para evitar una catastrófica derrota, dejó al compañero Néstor con poca banca electoral. Después de tanta inestabilidad política nada hacía confíar en un flaco desgarbado que encima venía desde la última punta del continente, desde tierras de las cuales solo se conocían historias de vientos, nieves y pinguinos. Pero un brisa de cambio soplaba sobre el ventisquero de Argentina, una brisa que se hizo viento andino por parte de este compañero que no pensó “dejar las convicciones en la puerta de la casa rosada”. Después todo fue ese maravilloso “volver a creer”, pasamos del “hijos de puta, en el congreso, hijos de puta en la Rosada…” a tener movimientos sociales que de repente encontraban eco en un Estado tanto tiempo llano, a Madres y Abuelas que vieron como los asesinos de sus hijos y nietos eran condenados a cárcel común, a compañeros que recuperaban su identidad, a olvidarnos del FMI, a tener una economía que empezaba a mostrar firmeza… Qué decir sin que se me escape una sonrisa, qué decir del sano orgullo que siento al haber visto un compañero copatagónico jugar con el bastón presidencial y la cabeza golpeada derrochando felicidad y esperanza. No lo dudo, ese tipo en el fondo era igual que cualquier compañero, y no se olvidó de eso cuando estuvo arriba, como tampoco se olvidó que la Juventud “es solo una cuestión de actitud”. Le bajó con muchas pelotas el ALCA a Bush… Pero no conspiró ni se lo hizo por detrás (que lo operó como un grande seguro), se lo dijo de frente, con palabras de sudaka, sin tratar de versear en inglés. Claro, Néstor no solo se lo dijo a él, sino que nos lo tiró a todos nosotros que lo mirábamos y esperábamos eso, nos guiñó un ojo y dijo “¿Vieron? No voy a dejar las convicciones en la puerta de la Casa Rosada”. Un peronista tenía que ser.
Ya no iba mas votar al menos peor, ahora se podía votar un sentimiento, un proyecto que se podía sostener en el tiempo y en debates de asados. Por eso la gente no dudó y entre tanto cipayaje, se sintió que la compañera Cristina era la nueva encargada de manejar un país ya muy distinto a la distopía del 2001. Nuevamente ¿Qué decir? Podría repetir como otros textos: AUH, PROCREAR, Conectar-Igualdad de la mano de la Soberanía Tecnológica, etc. Sin embargo, el mayor logro/desafío de esta etapa, es la transformación social para que las bases sigan retroalimentando este proceso de cambio latinoamericano. No estamos aislados del mundo ni somos parte de una “aldea global”, no queremos parecernos a Europa, ni Asia, ni a nuestro pariente del norte pero si tenemos claro que formamos parte de un grupo de paises hermanados en raices comunes que bregan por una segunda y definitiva independencia. Y en ese contexto, mal que le pese a muchos compañeros de distintas extracciones, no hay otro movimiento político argentino que sepa aglutinar y encausar todas las demandas sociales, políticas y económicas, que no sea el peronista. Digan lo que quieran pero será peronismo al fin….

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