La historia del Pabellón 7


Leyendo Tiempo Argentino me encuentro con una nota que rememora y a mi me me ayuda a descubrir lo que fue la Masacre del Pabellón 7 de Villa Devoto. Les dejo la historia, la cual recomiendo leer mientras se escucha “Pabellón 7” del Indio Solari porque te pone la piel de gallina.

Ayer a las 11 de la mañana, Hugo Cardozo se paró de espaldas a una placa que dice: “Mientras no haya justicia, el fuego seguirá quemando”. El rectángulo, que además de la frase reproduce una mano que sale desesperada en busca de ayuda a través de una reja, ilustrada por el artista plástico Ricardo Cohen (Rocambole), quedó (ojalá) para siempre sobre la entrada que desemboca en el histórico Pabellón 7 del penal de Villa Devoto. Donde el 14 de marzo de 1978, el servicio Penitenciario Federal asesinó a 64 presos comunes hacinados en una de las plantas de la cárcel.
Hace 35 años que el discurso oficial recuerda esto como el “Motín de los colchones”, pero que en realidad fue un genocidio provocado por la dictadura militar.
Hugo, ex detenido y sobreviviente de la masacre, aclara a los que se reunieron para homenajearlo a él y a sus compañeros que la referencia horaria no es un detalle menor, sino algo central en su vida. Porque exactamente a las 11 de la mañana de aquel 14 de marzo milagrosamente despertó, tirado en un rincón del fondo del pabellón, rodeado de cadáveres, sangre y cuerpos calcinados o partidos a balazos. Luego que durante dos horas (ver Tiempo Argentino del pasado 17 de febrero) decenas de efectivos del SPF, apoyados por mercenarios “ninjas” como fuerza de choque, primero molieran a palos a los 160 presos amontonados en la Unidad –con capacidad para cincuenta–, después los acribillaran con armas cortas desde las ventanas superiores, y por último provocaran un incendio pateando tachos con querosén sobre colchones y ropa que los detenidos manoteaban para protegerse, como escudos improvisados.
El acto de ayer en Devoto es parte de un proyecto más general. Incluye un video y un libro que reconstruye la masacre, y sobre todo la intención de que el supuesto motín sea investigado como crimen de lesa humanidad, planificado y ejecutado contra la población carcelaria por la dictadura.
“Muchos compañeros me están rodeando en este momento –dijo Cardozo al descubrir la placa–, los que pudieron zafar de la muerte por un ratito, y los que quedaron tirados en el suelo agujereados por los disparos, quemados o retorcidos entre los camastros que agarrábamos para defendernos”.
Claudia Cesaroni, abogada y motor del proyecto, destacó la importancia de “cambiar el discurso, y nunca más llamar motín lo que en realidad fue una masacre alevosa. Lo ocurrido en Devoto, en uno de los años más represivos que siguieron al golpe de Estado, fue un genocidio, y debe ser investigado como tal”.
La iniciativa de reimpulsar la investigación, que durante décadas fue tapada por el SPF o “dibujada” por jueces cómplices con el Estado genocida, también cuenta con el trabajo de la Asociación de Familiares de Detenidos en Cárceles Federales, el Centro de Estudios en Política Criminal y Derechos Humanos (CEPOC) y la Asociación Sentimiento, entre otros organismos. Y el apoyo de Rocambole y el Indio Solari, ambos con amigos de La Plata caídos ese día. En épocas de Los Redondos, Solari escribió dos temas que recuerdan aquello: Pabellón 7 y Toxi Taxi.
Dentro del aparato represivo instaurado en 1976, Devoto dependía de la Subzona 4, y orgánicamente del tenebroso Batallón de Arsenales 101. La historia oficial escondió los crímenes desde el principio. El primer parte del Servicio, por ejemplo, sostuvo que el ministro de Justicia, brigadier Julio Gómez, y el juez Guillermo Rivarola, que arrancó con la instrucción de la causa, pudieron comprobar “que los muertos y lesionados lo fueron únicamente como consecuencia de quemaduras y asfixia, no existiendo ninguno con heridas de bala”. Las filas de los atacantes no tuvieron muertos, sólo cinco heridos leves. Uno de ellos, con magulladuras en sus dos manos, se supone que por los golpes dados a los detenidos en el momento en que la guardia asaltó el pabellón.
Debido a la dependencia que el Penal tenía del Primer Cuerpo del Ejército, la idea es que la causa sea tomada por el juez Daniel Rafecas en el marco de su investigación. «

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