¿Todos somos fotógrafos?


Foto con celular

Comparto una interesante nota que salió en el portal www.infonews.com sobre la fotografía y las nuevas tecnologías. En mi opinión personal, creo que la fotografía pasó de ser una práctica de determinadas elites con dinero para comprarse una buena reflex, a ser una actividad popular. Decir que la fotografía va en decadencia porque millones de personas sacan fotos en forma compulsiva con celulares y cámaras compactas, es como decir que el fútbol se arruinó desde que los pibes empezaron a patear el fobal en el potrero. Es más, esto le da oportunidad a millones de fotógrafos talentosos que no nacieron con los medios económicos como para comprarse la úlima Canon de mostrar un pedacito de SU realidad.

Antes de ir a lo más interesante, les cuento una anécdota que me pasó cierta vez que me encontré con un fotografo bastante renombrado. La persona de la que hablo se encontraba hablando en una mesa común sobre el rol de un buen equipo y como esto era limitante para la actividad fotográfica, es decir si no tenés un equipo de 50.000 dolares no podés hacer fotografía. Luego de un buen rato de escucharlo alabar y recontra alabar la fortuna que se había gastado en su equipo, le pregunté si él era fotógrafo a lo que respondió logicamente que si. Entonces le retruqué: “Si la cámara hace al fotógrafo, entonces vos sin tu cámara no sos nada”.



El colectivo está bastante lleno, una chica de curvas muy prominentes sube con una calza negra ajustada y transparente que trasluce su diminuta tanga blanca; en el fondo un joven parece estar buscando señal con su celular, pero no, segundos después se escucha un tímido click y la foto sube directo a una red social. Palermo, tardecita de verano, un grupo de adolescentes da vueltas hasta que una chica del grupo se queda atrás para fotografiar un stencil que le pareció simpático y, después de aplicarle algunos filtros fotográficos, lo sube a la web para compartirlo con sus “amigos” y “seguidores”. Sábado a la noche, en una disco de moda, un jugador de fútbol y una de las chicas del momento se hacen arrumacos; rápido y oportunista, un muchacho saca su teléfono y se guarda la foto que quizás pueda venderle a alguna revista o programa de TV.

La tecnología cambió y nuestros hábitos también, llevando al máximo nuestra necesidad de compartir lo que vemos, sentimos y experimentamos, sintetizado en un grupo de pixeles que capturamos fortuita o intencionalmente. Antes, nadie salía al trabajo, al turno con el médico, a la escuela o a cualquier diligencia que tuviera que hacer con su cámara en el bolso, por más compacta que fuera; sin embargo, ahora todos tenemos una a mano en el teléfono o la tablet. ¿Pero, eso nos convierte en fotógrafos?

“La irrupción de la revolución digital es un cambio importante, pero más que para lo fotográfico como práctica histórica, lo es para cómo se difunde la fotografía, para el modo en que hoy las tomamos sin necesidad de ningún tipo de conocimientos técnicos específicos, pero fundamentalmente, cómo las transmitimos y las difundimos. Acá es donde se produce la mayor consecuencia en términos de los usos de la fotografía”, asegura Eduardo Gil, artista visual y fotógrafo, cuya obra integra la colección del Malba y Mamba, entre otros museos de renombre. Además, advierte que esto que está pasando no es nuevo. “Ocurrió con características muy similares a fines del siglo XXI. Es casi un espejo, salvando las diferencias de la tecnología”, afirma. Se refiere a la irrupción de la cámara creada en 1888 por George Eastman que fue la Click Clack Kodak, que incorporó el famoso rollito y tenía un costo muy bajo, así que estaba al alcance de todos. “Esta cámara produjo una verdadera revolución en la fotografía como técnica y en la estética de la fotografía. En su momento, posibilitó que ‘una legión de salvajes’ irrumpiera en el territorio del arte sin tener ningún conocimiento previo. El lema de Kodak era ‘usted oprima el botón, nosotros hacemos el resto’. Esto es exactamente lo mismo que ahora”, explica Gil. Para él, Kodak provocó un cambio rotundo porque puso a la fotografía al alcance de las masas e instauró una estética propia y diferente.

Elda Harrington, fundadora de la Escuela Argentina de Fotografía marca la diferencia entre la mirada profesional y la aficionada. “Yo diría que todo el mundo capta, registra. De ahí a hacer fotografía es otra historia. El fotógrafo busca, ve lo que los demás no ven, toma lo que los demás no ven y lo muestra de una manera distinta. La gente que tiene un teléfono o cualquier dispositivo simplemente toma lo que pasa, es una diferencia importante. Tener una gran cámara tampoco te hace fotógrafo, sino sería facilísimo”, aclara.

Teléfono vs. cámara

En el siglo XXI, los smartphones se convirtieron en protagonistas indiscutidos de nuestra cotidianidad. Según el Indec, el 86 por ciento de los hogares de la Argentina posee teléfono móvil, y teniendo en cuenta que el 40 por ciento de los celulares que se venden son smartphones, el número es relevante. De 2011 a 2012, el incremento en la venta de smartphones fue de un 106 por ciento.

Hoy, las tablets y smartphones se impusieron de tal manera que le empezaron a ganar terreno a las cámaras fotográficas, y las que realmente se sintieron desplazadas fueron las compactas. Según los últimos estudios publicados por el analista japonés Hiroshi Hiyama, en 2012 el mercado global cayó un 42 por ciento respecto del año anterior. Sin embargo, aclara que las cámaras réflex no se han visto tan afectadas por la venta de smartphones, primariamente porque éstas apuntan a un mercado más profesional que las compactas. La caída para este año se espera del 36 por ciento. “La mayoría de los teléfonos que están actualmente en el mercado incorporaron la cámara como un atributo esencial”, explica Sergio Jung, gerente de celulares de LG. Además, relata que la primera vez que se incorporó la cámara al celular lo que importaba era sólo la novedad de que sacaba fotos, pero después no fue suficiente y hubo que perfeccionar la calidad y resolución de las imágenes, así como el software. Un dato que habla del uso pictórico del teléfono es que dentro de las aplicaciones más bajadas, la categoría de fotografía se encuentra entre las 10 primeras.

Sin embargo, Jung no es un apocalíptico de las cámaras, aunque reconoce que las básicas fueron desplazadas en parte por las mejores que se incorporaron a los celulares y las tablets. También aclara que no cree que el celular pueda pisarle los talones a las réflex.

El ojo y la lente

“Hoy, la electrónica revolucionó el mercado, pero no sólo en lo tecnológico, sino más específicamente la capacidad de entrenar la mirada. Es sabido que miles de reconocidos fotógrafos profesionales han incorporado a los smartphones como herramienta permanente de captura, como una manera de distensión al margen de su trabajo profesional. La utilizan como cualquier persona. Estos teléfonos no sólo tienen cámara incorporada con los mismos pixeles que algunas cámaras (inclusive profesionales) y conexión inmediata con el mundo a través de las redes sociales, sino que son ‘socios de nuestros propios ojos’, como si fueran a ser una filial de nuestra mirada, con la única diferencia que nos detenemos en detalles que nos llaman la atención y congelamos ese instante para siempre”, analiza Jonas Papier, director general de la escuela Motivarte.

Algunos de sus colegas disienten con él respecto de que las nuevas tecnologías entrenan la mirada. Para Eduardo Gil, más bien las anestesian. “Hay una masificación que hace que se tienda a homogeneizar la forma de hacer fotografía. Hoy, hacer buenas fotos es muy fácil, pero buenas, en el sentido de lo visual, por eso cada vez pierde más importancia y cobra valor la reflexión, el concepto, el contexto”, dice.

La revolución digital, el amplio universo de imágenes, fomentó la compulsión por sacarlas y cambió la relación de la gente común con la fotografía. “Hoy, parecería ser más importante sacar la foto o ser el modelo de una foto, que luego ver la foto misma. ¿Cuántas veces miramos las fotos que sacamos? El universo de imágenes producidas es tanto mayor a la cantidad de tiempo que podemos tener para verlas, que es imposible que veamos las nuevas imágenes con el mismo tiempo que antes”, reflexiona Juan Travnik, miembro fundador del Consejo Argentino de Fotografía y organizador del Festival de la Luz. También habla de la perennidad que tienen estas nuevas fotos en nuestro poder: “No sólo cambió su plataforma sino la manera de ser vista y usada. Seguramente romper en cuatro una foto papel es más difícil que apretar delete”.

Fuente: http://diagonales.infonews.com/nota-194270-Todos-somos-fotografos.html

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