Perfume al filo del dolor


Mi vida es todo grumos, mal mezclada, heterogénea, un batido de recuerdos con toques de presente y olor a naftalina. Esta mañana es viscosa, cuesta que avance, cada tic del reloj es un golpe seco y estridente que acerca el sol para quitármelo de las manos en la noche.
Soy rutina, una babosa que se mueve por las calles sin mas aventuras que el peligro de un pisotón o la alegría de una pared húmeda. ¡Y allá voy! Con un grito aterrador de abismo entre mis fauces y el estandarte de la desdicha. Espero que los puentes se tiendan sobre mi, pero ya no, ya no soy dueño de nada, ni siquiera de esta ausencia de sonrisa que se agiganta en las pupilas. No tengo metáforas, no hay poesías con las que sembrar este jardín que se marchita en cada paso otoñal. Aquí estoy, remixando las mismas palabras con las mismas reglas, para representar los mismos pensamientos que me persiguen durante décadas:
-No uses tanto el mi (No seas egocéntrico)
-No abuses del otoño ni del tiempo.

(Y la lista sigue…)

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