Las habladurías del mundo


Quién fuera poeta para nombrarte
Sigiloso y taciturno cómo un diamante de lluvia
tus palabras cual orquídeas florecieron en mi alma
Me ayudaste a crecer,
y me hiciste descartar mil canciones
Porque insistentemente se parecían a tus versos.
Flaco, vos eras parte de mis noches desveladas.
Del “mar aquí, mar allá” con coreografía.
Desde tu humildad no abrías la boca más que para pintar cuadros.

humeantes relámpagos, eclipsado capullo de nubes
entre estambres de amapolas tu voz se escapaba al mundo
Venías del torrente que mana del azul abismo
para refugiarte en el fulgor de las mañanas,
y desde allí
(cual gorrión herido de noches)
liberaste en ráfagas de cielo al arcoiris.
Flaco, no se porque me hago bardo cuando sólo te quiero decir: “¡gracias loco!”

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