En la salida del invierno


“…destilar el néctar de la vida y decantarnos en versos.” (A.A)

El sol se derrumbó sobre el cultivo
cavilando entre la bruma,
un haz arremetió contra el silencio
en la distancia de la proximidad,
en la delicadeza de la perfección pasional.
tu piel se desparramaba sobre las nubes,
aquella que para mi fuera de diamante
(la que en vano protegía tu sangre de mi quijada)
Mis dedos te caminaron centímetro a centímetro
en cada paso, una huella se tallaba sobre el memorioso cutis
las flores se ocuparon de perfumar nuestro universo
¡Oh, río celestial qué lleva sangre al páramo solitario!
Dejaste que el invierno sucumbiera a nuestras bocas,
el parvulario de las musas maduró de repente
y no existió espacio donde tus pupilas no germinaran.
Los óleos de tus cabellos avanzaron bravíos
y en el mar de mis fantasías jugabas cuando dormía
ibas volcando poco a poco pinceladas de amor sobre el silencio
Ya nada escapaba al candor de tu cuello.

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