La constancia de la intermitencia (Que se caga en los ciclos definidos)




Marion y Harry Despertando (Kitin Style)

Ella se sacó el hambre de la boca y dijo:”Yo podría ser un libro en el estante, pero resulté ser una persona sobre la cama. Quizás no había gran diferencia y mi razón ya empezaba a hacer experimentos con la inconsciencia, pero debo reconocer que envidio la vida que se limita a dos tapas de cartón y veinte, cincuenta o trescientas hojas escritas. Lo mas increíble de las letras, es que, al igual que el amor, completan los bordes de nuestra vida con intangibles brazos, ojos e infinidad de apéndices que van ramificando los silencios.” En sus ojos, Vishnú se trizaba en espejos plateados de esperanza. Miraba el celestial abismo y se lamentaba al verme volátil e incendiario, pero quieto para no provocar la chispa. Era una primavera que asomaba los rayos por el horizonte pero que detenía el tiempo para demostrar con gentileza que el invierno podía vivir una noche más. Así la dejaba escapar una y otra vez. Se dilataban, se expandían hasta no ser mas que un punto entre dos ocasos. Se contraían y llegaban a una resonancia que colmaba el espacio de zumbidos estridentes. A un golpe, los glaciares se caían en cataratas de azul sobre el mar naranja, y a dos labios de distancia una lágrima armónica manaba de la tierra en un festival de llamaradas. ¡Oh, magnánimo espectáculo!

Pasó el tiempo y el escritor nunca supo que mas debía vivir para llenarlos de eternidad.

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