La niña escapa


Ella se quería mudar del barrio, en los ojos vítreos una pena extenuante la invitaba a dejar su cadáver colgando de un árbol. No podía imitar, debía observar una a una las filásticas de la cuerda, empaparlas en sal, que la perla de sus dientes mellara crines de viento. Quería ser ella tal cual, desnuda. Por sus piernas una niña se hamacaba con los rulos al viento, de su vientre florecía una adolescente hecha un ovillo sobre la cama, el amor tejía labios que se ondulaban sobre sus brazos, en su dermis los recuerdos tomaron vida. Entraron todos al teatro de su cuerpo, no hubo instante al cual se le negara esculpir una palabra en la magnánima ceremonia.

Naturalmente, la niña escapó de su piel.

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