Sobre Auroras


Centellea (como gotas perennes de rocío) la miel en la explosión del universo
desde el advenimiento de los tiempos,
las fauces de la nieve alimentaron nacimientos atiborrados de amaneceres
la aurora, de rosáceos dedos,
en un discurrir violento de bramidos áureos
fue emancipando la sangre del Mercurio espectral.
¡Cómo simbiótica señal las flores gravitaron sobre las nubes!

En Lobunos valles galopé con faroles de brisas nocturnas
Como briosos labradores al acecho de la luna,
se crisparon mis dedos en la densa bruma melódica del destino,
en persecución de lloviznas los pies se trenzaron en fértil combate.
¿Cuántas vertientes colmarán esta carne sedienta de ríos?
¿Acaso clavo el talón en la nieve para roer un hueso a la muerte?
Y si de tus dedos mi vida hubiera explotado en azul y hielo,
y tus pupilas térreas fueran mi último retrato del mundo,
Con gusto, golondrina de metal, me volvería a aferrar del borde.

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