El Suicida



Un par de veces dejó de escuchar sus latidos

Despacio, lentamente se acomodó en la cama
Se miró, vio su casa, las ventanas.
Describió perfectos circulos temporales
Tomó un lapiz e intentó escribirlo
Dejar tallada su miseria, su corazón.
Una y otra vez todo terminaba en nada.
Entonces el mundo era el de siempre
Él era el de siempre.
Solo, siempre con su sola compañía
Leyendo, leyendo, leyendo.
Un solo paso tuvo que dar,
Tan solo uno, para caer en el abismo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s