Otros Tiempos




Mira pibe, esto es un tanto complejo, pero el tema se resume en que ellos son la ultima hilera que ofrece resistencia a la situación. El mundo es una gran cloaca y todos sonríen mientras la mierda les tapa la boca, les infesta los oídos, les carcome la piel. En nuestros tiempos teníamos la fuerza, la esperanza, los sueños que nos invitaban a luchar y a creer. Las organizaciones iban creciendo en número, complejidad, vigor y nosotros debíamos estar acordes con el cambio por venir. Sabíamos que era un deber formarnos para ocupar los diversos puestos de lucha que estaban disponibles. Así nacieron locos poetas que divagaban por los barrios cantando sus verdades. Existía la convicción de instalar esas poesías entre la gente, no era el fin que su nombre creciera entre la multitud, sino que su alma y vida sirvieran a la construcción del tiempo nuevo. Y aclaro, los poetas no solo son los imagineros de la palabra o los sonidos, sino que eran el artista de cualquier rama, el estudiante de economía, el médico, el chico humilde de los barrios bajos. Eran una realidad próxima los sueños de libertad. Algunos viejos hablaban de nosotros como los jóvenes rebeldes, ignorantes, libertinos. Hablaban así porque sus esquemas se iban haciendo añicos al andar de nuestro paso, y en cada huella que nosotros dejábamos, otro muchacho veía la suela de su zapato. El amor era sublime, puro y no pecado.

Hoy en día han destruido las familias, que eran el eje central donde gravitaban nuestras organizaciones. Su función era la de instalar en el individuo sentimientos de pertenencia, de solidaridad, de afecto hacía el otro. El individualismo siempre ha estado presente, pero era el deber de dicha organización primaria el trocarlo en otros sentimientos y prepararlo para su etapa creadora. Los efectos de esté plan sistemático de destrucción son variados y de todos los matices, pero tienen un único objeto: La segmentación de los posibles factores de cambio para su posterior “domesticación” a una vida centrada en falsas expectativas. Nos brindan la famosa “Globalización de la información” saturándonos de información que es imposible digerir rápidamente. Las trabas impuestas para que el común de la gente pueda tener un “sistema seleccionador”, es decir educación, son enormes. No quieren que lleguemos a poder discernir sobre semejantes medios, puesto que el tablero se les dará vuelta. Nos exterminan antes de llegar, negándonos el derecho a la vida, a una alimentación decente, a la salud. Eso si, no escatiman esfuerzos en enviarnos mierda a granel para que nos tranquilicemos. Cada día nos obligan a consumir mas y mas, porque cada instante se hacen mas visible las atrocidades cometidas y debemos estar muy ciegos para no ver nada. Con todo esto, ya no se hace necesaria una acción directa sobre los frentes que en otros tiempos se rebelaron contra estas injusticias. Estos frentes, hoy son segmentados y neutralizados utilizando variadas metodologías, pero una de las mas eficaces es la creación de “Falsos grupos”. Consideremos como concepto básico el hecho que una persona se desarrolla, aprende y experimenta en tanto y cuanto tenga contacto con otros individuos. Estaríamos afirmando que las capacidades reales de superación de un sujeto, se encuentran íntimamente ligadas con el grado de contacto e inclusión que este tiene en una sociedad. Es natural y loable que el mismo sienta dicha necesidad y para satisfacerla se insertará en un grupo acorde a sus intereses. De esto se desprende que la creación, o existencia de los grupos humanos es inevitable y ciertamente nociva para la perpetuación de un determinado sistema. Como el objetivo es formar individuos, no grupos, pareciera existir una contradicción con la situación natural. Es allí donde aparecen “los falsos grupos” satisfaciendo la necesidad social que tiene un individuo. El objeto de este mecanismo es disipar cualquier tentativa de reunión real que realicen los sujetos. Carecen totalmente de un objetivo superior. La comunicación en el seno del mismo no es su esencia, y cuando esta se presenta es superficial. Son extremadamente cerrados, temen a la diferencia porque al no tener una estructura diseñada para perdurar en el tiempo, cualquier factor ajeno produce inestabilidad.

Desgraciadamente la situación no termina allí y es necesario ahondar en otros mecanismos con similares propósitos. Para ello vamos a hablar en primer lugar de la trascendencia de los símbolos. Se define como símbolo a la imagen que representa una idea intelectual o divisa. Desde la existencia de la humanidad, los símbolos han jugado un rol muy importante en la satisfacción de determinadas necesidades, ya sean espirituales o humanas. Un claro ejemplo se encuentra en la figura del diablo. En la antigüedad existían pueblos campesinos que rendían culto a Pan, dios de la naturaleza, la fecundidad y los rebaños. El mismo tenía la figura de un macho cabrio, con su parte superior humana y poseía un tridente en sus manos. Vemos en el mismo la figura del diablo cristiano y esto no es simple albur, sino responde a que el cristianismo, visto en la imposibilidad de eliminar ciertos ritos paganos, decidió desvirtuar y contrariar el fin y significado real de dicho símbolo. En la actualidad cuando las imágenes son perjudiciales para el orden establecido y no es posible eliminarlas, se procede de una forma similar a la que se accionaba en la antigüedad. Sin embargo, si la fuerza del símbolo es tan grande que no es posible neutralizarla con ninguna de las dos metodologías anteriores, simplemente se convierte en marketing, en una figura atractiva, carente de significado y por supuesto, vendible. No se niega el origen de la imagen, pero si se logra que con el paso del tiempo se desvirtúe su significado, llegando inclusive a carecer de otro más que ser un icono de moda. La gente necesita estas imágenes y el comercio se las vende en atractivos paquetes con forma de remeras, banderas, música, etc. Hay que tener buen ojo para saber donde caer.

Es tarea de todo soñador el luchar contra estos mecanismos. Algunos creerán que es una ingenuidad actuar de esa manera, pero lo concreto es que ellos se han abocado a una tarea noble y digna, que es la de restituir el poder de visión en los hombres. Así los internen por dementes, cosan sus bocas con hilos de plomo o les amputen las manos para evitar su accionar, ellos seguirán latiendo en cada alma que crea en un mundo distinto. Nos dejan un legado y es menester cumplirlo

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