Así de viejo: Jauretche y Fayt

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El personaje que están fabricando es un doctorcito Fayt que un día, con el título nuevecito, un sombrero aludo de esos de ribete, y tres guantes, los dos para ponerse y el de llevar en la mano, se apareció en FORJA y se afilió.

Pidió en seguida la tribuna y se la dimos tres veces. A la tercera lo llame y le dije: “Vea, joven, usted no entiende lo que es FORJA, porque usted es un liberal crudo y su puesto está en el Partido Socialista. Acerté, porque actualmente actúa en el mismo y habla, habla, habla; ¡la pucha si habla!, y tiene prensa a bocha como que La Nación y La Prensa le dedican todas las semanas su buen cuarto de columna”.

Por Arturo Jauretche (en “Hay que aprender a leer los diarios” – 1958)

Fuente: http://www.agenciapacourondo.com.ar/secciones/miscelaneas/21299-archivo-lo-que-dijo-jauretche-sobre-el-juez-fayt

El alma de la pesca deportiva

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“Cuando el aficionado ha logrado conocer a fondo los elementos de que se vale, cuando consigue penetrar en los secretos de la naturaleza, su satisfaccion no radica ya en la cantidad de piezas extraidas sino en el placer de engañar lealmente al pez mediante sus propios conocimientos y habilidades. Cuando alcanza esta etapa de su desarrollo deportivo, es capaz de devolver al agua la pieza que tanto trabajo le costo extraer. Habra superado la barrera del exhibicionismo al que tan afectos son muchos pescadores y volcara esa experiencia en el seno de la sociedad. Y aqui es donde la pesca deportiva asoma como una manifestacion constructiva dentro de la escala social que nos gobierna.” GINÈS GOMARIZ.

Amarras

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Las amarras no son mas que una ilusión
el mar bravío que golpea impotente,
la justificación para la quietud del alma,
la seguridad del puerto que nos cuida.

Vivir exige
la cara salada,
el riesgo ineludible,
la valentía de renunciar a todo,
excepto a uno mismo.

Casualidad y destino

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“No hay casualidades sino destinos. No se encuentra sino lo que se busca, y se busca lo que en cierto modo está escondido en lo más profundo y oscuro de nuestro corazón. Porque si no ¿cómo el encuentro con una misma persona no produce en dos seres los mismos resultados?”
Ernesto Sabato, Sobre héroes y tumbas