Usando bluenmea con gpsd

gpsd-y-marble
Otra cortita: Supongamos que queremos usar el gps de nuestro celular android en una compu con linux. Asumo que ambos equipos están en la misma red, son visibles y que se conoce la ip del teléfono.
1) Instalamos bluenmea en el celular (https://play.google.com/store/apps/details?id=name.kellermann.max.bluenmea) y lo ponemos en network
2) Instalamos gpsd y después ejecutamos:
gpsd -G -n tcp://iptelefono:4352
3) Si abrimos cualquier aplicación que necesite gps (como por ejemplo opencpn, Marble, navit, etc.) y establecemos la fuente de la posición en gpsd, debería figurarnos la posición.
4) También para probar se puede usar el comando
gpspipe -r -n 30
El cual nos debería dar como resultado salidas NMEA estandar como las que siguen:

salida-nmea

¡Salud y buenos vientos!

NAT mediante iptables

Cortito y al pie: Queremos enrutar, por ejemplo, una salida de internet ubicada en eth0 para que pueda ser utilizada por otra interfaz wlan0. La secuencia iptables sería:

sudo iptables -t nat -A POSTROUTING -o eth0 -j MASQUERADE
sudo iptables -A FORWARD -i eth0 -o wlan0 -m state –state RELATED,ESTABLISHED -j ACCEPT
sudo iptables -A FORWARD -i wlan0 -o eth0 -j ACCEPT

Y listo el pollo 🙂

Dejemos la hipocresía para otro día

Vamos de a poco: las cárceles deberían ser lugares donde las personas que se la mandaron puedan reinsertarse socialmente ¿Cuántos conocen una cárcel más allá de policías en acción? Nunca estuve por alguna cagada mía, pero les aseguro que de ahí no salís para reinsertarte en la sociedad. Salís más quemado, con más odio, con más ganas de reventar a alguien o reventarte, ya poco importa.
Segundo y no menos importante: pensar en bajar la edad de imputabilidad sin pensar que hicimos (o no hicimos, seamos críticos con nosotros mismos) para que ese pibe esté en la calle fumando pasta y encañonando gente es como limpiar la casa y esconder la basura bajo la alfombra. En algún momento colapsa y nuestra falsa limpieza se nos viene en la jeta.
Todavía me acuerdo el día en que, en Mendoza, le estaba enseñando a volar un barrilete a mi sobrino. Se acercó un nene de 10 años jalando ran y me pidió(como pudo) que le enseñara a volar el barrilete. Mientras voló el barrilete no jaló, y mientras no jaló esa mierda, fue simplemente un niño.
No todos tuvieron las oportunidades que tuvimos nosotros: a algunos desde nenes los cagaron a palos, los abusaron, y los cagaron de hambre. No elegimos donde nacer, pero ellos saben que viven poco, hasta los 45 con toda la furia…
Yo peleo humildemente porque todos los pibes tengan las mismas oportunidades que tuve yo. No pido mucho mas.
PD: ¡Ahhhh y obviamente estoy en contra de la baja en la edad de imputabilidad!

Fiebre Marina (John Masefield)

leghii

Debo volver al mar, al solitario mar y al cielo.
Y sólo pido un velero y una estrella para timonear hacia ella,
y el tirón de la rueda y el canto del viento y de las blancas velas al gualdrapear,
y en el rostro del mar una gris neblina, y el alba cerrada que empieza a clarear.

Debo volver al mar, pues el llamado de la mar al pasar,
es un llamado salvaje y claro, un reclamo que no se puede negar.
Y todo lo que pido es el viento soplando, en un día de blancas nubes,
salpicaduras de espuma que vuela y las gaviotas gritando.

Debo volver al mar, a la vida de gitano errante,
al camino de la gaviota y la ballena,dónde el viento es un cuchillo cortante.
Y sólo pido una alegre anécdota, que me cuente un sonriente camarada
y un buen dormir, y un dulce sueño al terminar la jornada

John Masefield

Palabras para Julia (Liliana Herrero)

La letra de esta canción es parte del poema que escribió el poeta español José Agustín Goytisolo para su hija Julia. Es poesía pura, melancólica y dolorosa como me gusta. Nada de melosidad, nada de palabritas azucaradas, solo una daga que se te clava en el corazón. Cualquiera que haya vivido despedidas sabrá de lo que hablo. Y quien no las vivió o las menospreció que se curta y que después venga con el caballo cansado a escuchar como Liliana Herrero deja el corazón en esta interpretación.

¡Salud! Sigue leyendo