¿Qué hace que sea lo que soy?
¿Qué hace…
que en mi mochila se mezclen las nubes con los peces?
qué “Evita Capitana” me acompañe para recordarme de dónde vengo?
qué los fiordos noruegos me llamen para nacer de nuevo?
Hoy soñé que me dejaba caer en el piso,
y una voz desafió mi ateísmo en lengua extraña
me dijo que no había “nada”,
que después de esto que soy,
el vacío era la única realidad.
En un ataque de antropocentrismo,
el hombre creó el vacío para anular las explicaciones
Nos enseñaron que no se podía dividir por cero
Las calculadoras y las computadoras marcaron error.
e inventamos artilugios para hacerlas evitables
y saltar el charco de nuestra ignorancia.
El mundo se hizo mas sencillo.
Y yo me hice ateo.
Y en otro ataque de miedo al infinito
el hombre creó dioses,
La vida tiene una duración tan sutil
que si nos queremos abarcar
necesitamos fantasías lejos de nuestro entendimiento.
Pero de ese cóctel de indeterminaciones y dioses
nació la determinación de los seres,
cada masa se hizo predecible para reyes y mercaderes:
crucificamos cada división irresoluble
calculamos cada dios.
Un buen día una nena le dijo a su papá:
“No voy a cantar, papá, no voy a cantar…”
y no le importaron las picanas en su cuerpo desnudo
su viejo destrozado y maniatado gritaba enfermo de dolor
pero la nena no cantó.
Fue leal, heroína, desaparecida, compañera.
Como ella muchos no cantaron,
como ella muchos tampoco callaron,
pasaron los años,
y hoy esa nena, ese papá, esas sonrisas explotan en Santiago de Chile,
en Wall Street,
en Colombia
en Madrid,
en Londres,
en Jujuy.
Hoy surgimos de vuelta, desde la esperanza
desde una mochila que se me llena de viajes.
Trato de aprender la vida del mar
pero volteo la mirada y las montañas me buscan.
Quería escucharme y aquí estoy:
Atreviéndome nuevamente a soñar.




Me gustó mucho, Ale.
Un abrazo.